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José Armando Lora
Pluma incansable
de Santiago
Por Juan Bonilla
Nació
como primogénito de la familia, dos años después de la ascensión al
poder de Rafael Leonidas Trujillo, que inició una noche lúgubre para la
historia dominicana. Dos años mas tarde del ajusticiamiento del tirano,
comenzó su carrera en la prensa que para el sería y es faro de luz como
ejercicio periodístico responsable y formativo.
J. Armando Lora
Guzmán es el de mayor edad de una familia de siete hermanos, cuatro
hembras, do fallecidas, y tres varones que conforman un trío de
veteranos y destacados periodistas nacionales.
Es santiaguero,
hijo de Manuel Armando Lora y Albertina Guzmán,
ambos fallecidos. Sus
hermanas vivas son Eda Altagracia y Carmen Josefina, abogada y
luchadora conocida como Picky Lora. Sus hermanos son Junio Máximo,
‘• periodista especializado en asuntos
agropecuarios, y Luis Eduardo (Huchi), polifacético comunicador y figura
de principalía en la televisión informativa nacional.
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La vena periodística, según su opinión,
deviene del ambiente familiar. Todos nacieron entre papeles, libros,
periódicos y revistas, en las que colaboraba su padre como escritor y
poeta.
Sus inicios
literarios fueron de la mano del abogado Aníbal Campagna, quien le
sugería temas y le estimulaba a escribir, hasta que se convirtió en su
padrino para ingresar al periódico La Información, en el inicio del
decenio de los 60s,cuando sustituyó como jefe de Redacción a otro
destacado periodista, Radhames Gómez Pepín, quien renunció para emigrar
a Santo Domingo.
Así inició Armandito Lora su andar periodístico que agotó más de un
decenio en La Información, en su poca de plomo y de salida meridiana, en
que lidiaba con tipos sueltos, prensas planas, galeras y finalmente el
otrora avanzado linotipo, hoy piezas de museos en esta era de
información digitalizada y diarios electrónicos.
Su curriculum
incluye la participación en el nacimiento de dos diarios locales.
Primero en El Día, hoy desaparecido, en el que ejerció la función de sub-director,
en 1981 y a mediados de 1982 en el tabloide YA, de efímera vida.
En la actualidad se
dedica a trabajos particulares de asesorías y consultas a empresas,
instituciones y personas, de manera activa, gracias a su vasta
experiencia y reconocida capacidad y honestidad.
Su activísimo
periodístico no ha tenido pausa. Puede considerarse un hombre realizado
pues ha cumplido con tres premisas básicas. Ha tenido hijos, ha sembrado
y más que todo, defendido los árboles y la ecología, y ha escrito no
uno, sino varios libros. Y tiene una obra en fase final, que se puede
adelantar será una investigación científica sobre el Universo.
Quizás sea ésta la
faceta más importante en la vida periodística de Armandito Lora. Su
primer libro
fue Invasión, con el sub-título de la verdad sobre lo ocurrido en los
desembarcos de Constanza, Maimón y Estero Hondo en 1959. Este libro es
una amplia investigación periodística, documentada, con gran valor
histórico y didáctico y que ya ha agotado dos ediciones.
Su segunda obra es
“Ecocidio”, la muerte de la ecología, un planteamiento escatológico
sobre la destrucción del medio ambiente, escrito con carácter
apocalíptico, con preediciones que se cumplen antes del nuevo milenio,
como la desaparición de nuestros ríos y fuentes acuífera.
Como santiaguero de
“pura cepa”, sus investigaciones periodísticas de carácter histórico
sobre el municipio y la ciudad quedaron plasmadas en una valiosa “Guía
de Referencias Urbanas”, libro editado cuando se desempeñó como director
de Relaciones Públicas del Ayuntamiento de Santiago, la cual no tenía
precedentes al momento de su publicación.
Así también,
preparó con motivo del Quinto Centenario de la Ciudad, en 1992, una obra
titulada “Santiago al Encuentro del Medio Milenio”, que traduce en otra
vertiente sus preocupaciones y perspectivas del lar nativo.
Para Armandito, lo
más agradable del periodismo es su función de orientación y creación de
opiniones públicas muy diversas, que son colectivas, de interés común,
pero con particulares matices que difieren y ofrecen un diagnóstico
amplio de la realidad.
El factor
fundamental, en su criterio, es que este abanico de opiniones siempre
deben responder a la verdad, porque es ésta la materia prima de todo
ejercicio periodístico. Para remacharlo asegura que a él nadie lo ha
contradicho, “porque he actuado con la verdad”.
De cara a la verdad, al sol de cada día, este sencillo hombre de pueblo,
periodista de vocación y profesión, es ejemplo de la mejor materia prima
de la que se nutre una prensa por y para la verdad.
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